nuestra visión

En definitiva, nuestra visión es alcanzar el monte Sion espiritual, el cual viene  a representar el supremo llamamiento de Dios para su pueblo. Sion es el lugar de la morada y la habitación de Dios en toda la escritura (Sal. 132:13-14, Isa. 8:18, Sal. 76:2), aun encontramos el monte Sion Celestial donde se ubica el trono de Dios (Apo. 14:1-5), Sion también representa  el lugar espiritual del reposo de Dios (Sal. 132:13-14), 

 

Nuestra visión también abarca descubrir de parte de Dios cuál es el llamado personal para cada uno de nosotros como creyentes y entonces presionar con la gracia de Dios para alcanzarlo (Fil. 3:12-13, Hech. 20:24).

 

No podemos tampoco pasar por alto la visión del Apóstol Pablo en Filipenses 3:10-11, la cual también hemos hecho nuestra, poder calificar para participar en la primera resurrección la cual tendrá lugar en la Segunda Venida de Cristo para poder reinar con Cristo.

nuestra misión

1.  Cumplir con la Gran Comisión dada por Cristo en Mateo 28:18-20, Marcos 16:15 y Hechos 1:8 predicando Su evangelio  a fin que muchos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:3-4) y enseñando en el camino de Dios a los creyentes para que sean llevados a la madurez cristiana (Efesios 4:13, Hebreos 5:14).

 

2.  Edificar y equipar a los creyentes para el cumplimiento de su llamado y propósito eteno por el cual fueron alcanzados (Filipenses 3:12-13, Efesios 4:12).

 

3.  Inspirar una visión hacia el supremo llamamiento de Dios representado en las escrituras con el Monte de Sion.

 

4.  Inspirar y motivar la integridad familiar cristiana, el fortalecimiento de las familias siguiendo el orden y el consejo de Dios para la vida familiar en las Sagradas Escrituras, la Biblia.

 

5.  Ayudar a equipar y desarrollar líderes para el avivamiento que viene.

 

6.  Edificar un pueblo de Dios para que califique para formar parte de la esposa del Cordero, lleno del Espíritu Santo,  santo y  apartado de todo pecado, el mundo y el diablo.

 

7.  Traer la restauración de la alabanza y la adoración al patrón de Dios en las Escrituras, no siguiendo los patrones de este mundo, sino una alabanza y adoración en Espíritu y en verdad,  una verdadera adoración en la hermosura de la santidad (Juan 4:23-24, Sal. 29:2).